
Uruguay, un país que cuenta con 3'356.584 habitantes (censo 2010) se enfrentó en semifinales a Holanda la cual cuenta con unos 16'785.088 (5 veces la población Uruguaya) mucho se habló con respecto a estas dos selecciones durante el certamen, de Holanda que no convencía, que traía un cartel de jugadores con hambre y sed de gloria que venían a darlo todo por reclamar el premio que hace unas décadas sus antecesores ya habían ganado, pero en sus primeros partidos poco era lo que se había visto, más allá de la chispa del tan esperado Robben y la buena pegada de Sneijder, más bien poco era lo que mostraban Van der Vart y compañía ya que se esperaba un mejor despliegue de los tulipanes, aun luego de haber eliminado al peso pesado de los mundiales Brasil. Por otro lado la celeste, luego de haber llegado siendo la penúltima selección en ganar su ticket para Sudáfrica, manejaba un perfil de equipo humilde con un pasado mucho más laureado que presente, pero con muchas ganas de sacar casta y jerarquía, encabezados por los goleadores Diego Forlán, campeón de la UEFA Europa League con el Atlético de Madrid, y Luis Suarez, del Ajax de Ámsterdam (Holandés) con 47 goles en 46 partidos disputados en la temporada 2009 -2010, eran las cara amable de un equipo ordenado en sus líneas que se supo meter haciendo las cosas bien hasta aquí.
Ya en los noventa minutos, las cosas fueron a otro precio, apareció los tulipanes proponiendo un buen juego y despliegue en la cancha y una Uruguay que pese a no contar con Suarez, por expulsión en el partido anterior contra Ghana, no se tiró atrás sino que también propuso salir a buscar el resultado. Ofrecieron a los observadores razones para amar mas este deporte, pues el primer tiempo nos premió con dos soberbios goles de media distancia anotados por los capitanes zurdos, de ambos equipos. El primero, del capitán holandés Giovanni Van Bronckhorst “Gio”, con un zapatazo desde la banda izquierda que se filtró en la escuadra de Muslera, a los 18 minutos, evocando a más de uno ese gol aprendido del International Super Star Soccer Deluxe, juego de super nintendo . Y el otro de Diego Forlán “Cachavacha” que clavó en el centro de la portería a los 41, luego de recibir desde el punto central de la cancha un pase de Victorino, dejando sin aliento a nuestros comentaristas suramericanos. Hasta aquí, un partido como los que le gustan a Uruguay, ir de atrás hacia adelante haciendo alarde de “la garra charrúa”. Sin embargo no había nada escrito aun.
El partido continuo en el segundo tiempo con opciones para ambos bandos, el nerviosismo traicionó por momentos a los uruguayos, especialmente a los hombres que entraron a suplir bajas: Cáceres y Egidio Arévalo. El entrenador Berd Van Marjwik sacó a De Zeeuw para colocar a Van der Vart, para dar más solidez al ataque, sin embargo a medida que pasaban los minutos los uruguayos más cómodos se sentían en la cancha del Green Point. Cavani se tornó una seria preocupación para Heitinga y Boulahrouz, mientras que del otro lado Mathijsen y “Gio” tenían que apretar los dientes cada vez que Forlán volvía a la carga.
Faltaban solamente 20 minutos cuando Sneijder, en el área, se animó a rematar en el área entre piernas uruguayas. El rebote hizo que la pelota fuera a parar bien abajo, contra el palo izquierdo de Muslera, previa cortina de Van Persie en posición adelantada. ¿Estaba offside Van Persie? Sí. Cuando parte el remate de Sneijder, tenía un pie centímetros adelante del último defensor uruguayo. El rebote en Maxi Pereira no lo habilita, ya que al salir el tiro de su compañero ya no podía participar del juego. Sin embargo, fue algo perceptible solo gracias a la tecnología, no cualquier línea puede ver un pie adelantado. De cualquier forma, lo que liquidó a Uruguay no fue el segundo gol, sino el tercero. Tres minutos más tarde, un Dirk Kuyt hasta entonces intermitente metió un centro desde la derecha para que Robben conectara de cabeza y anotara abajo contra el palo derecho. A los del cono sur, les costó un poco reponerse y convencerse de la gesta, mas cuando en el minuto 84 todos quedamos atónitos al ver que la paleta de cambio marcaba que el jugador a salir era el 10 de Uruguay, Forlán. Posteriormente el técnico Tavares, explicaría que el cambio fue por molestias físicas que arrastraba el jugador.
Igual, el Uruguay de las hazañas, como si hubiese salido de una obra Griega, siempre deja una luz prendida. Ya en tiempo de descuento, de un tiro libre y una cesión corta a Maxi Pereira llegó el descuento. Hubo un par de minutos más de infarto como para intentar la heroica bombardeando por arriba el área holandesa, pero tal vez no era la noche de Uruguay y se terminó el sueño para uno de los dos equipos. En la otra cara de la moneda, la alegría total, tras llegar 32 años después a una final de la copa del mundo, los holandeses no se cambian por nadie.




